Rosalía

De una madre eternamente agradecida

Víctor, Marta, Elva, mi más sincero y eterno agradecimiento por ayudar a mi hijo, mejor imposible.

Han sido muchos años de desconocimiento tratando de aceptar que lo que había era lo
que había, que no existía solución efectiva a esos problemas que desde siempre y a sus
22 años seguían dificultando el desarrollo normal de la vida de mi hijo…pero entonces
alguien nos habló de Víctor Olloqui…

Al comienzo de la terapia durante los dos primeros meses de preparación diaria en casa,
a mi hijo no le convencía plenamente que aquello que habíamos decidido intentar como
último recurso diera resultado pero al comenzar las citas semanales la cosa cambió y
mucho, empezó a confiar y con empeño, constancia y el impecable trabajo de Víctor ,
Marta y Elva, le dieron fuerzas para seguir adelante y a mi con él.

Realizar los ejercicios cada vez que ponían una tabla nueva no resultaba sencillo al
principio pero poco a poco pasaban los días y se iba viendo una mejoría impresionante,
dejaban de ser complicados, de hacerlo a diario el cuerpo y la mente se coordinaban cada
día mejor, y lo mismo con los ejercicios diarios de ordenador, era extraordinario ver cómo
era capaz de hacer cosas que nunca pensé que llegase a realizar con esa facilidad y
rapidez…extraordinario. Ver a mi hijo como él mismo se sorprendía y se veía con más
confianza en sí mismo que nunca era muy satisfactorio, aunque también tuvimos días de
hartazgo pero eso pasaba y seguíamos en el empeño de sacar el resultado adelante en
las mejores condiciones, era un reto que habíamos aceptado y había que ir a por todas.

Las sesiones semanales en la consulta eran lo mejor, a día de hoy las recuerda
gratamente ya que le dejaron una sensación muy buena, durante esa hora conseguían
que se sintiese bien, seguro…esas sesiones le proporcionaban un avance espectacular al
trabajo diario realizado en casa con los ejercicios de ordenador y los físicos, salía de allí
renovado, con un aire de confianza y un cambio de actitud como no lo había visto nunca
en el.

El trabajo fue constante, la constancia es la base de un buen resultado. Conforme iba
finalizando la terapia y mejoraba su atención y memoria a corto plazo se sintió con la
seguridad suficiente para retomar sus estudios, se iba disipando la confusión e
inseguridad.

Llegó el día en que le hicieron la evaluación final tras un recorrido de ocho meses y el
resultado fue muy positivo. Su esfuerzo y trabajo, dirigido por Víctor y su equipo habían
funcionado complementándose de tal manera que dio un resultado óptimo, la mejoría a
día de hoy sigue siendo evidente, su organización, rendimiento, comprensión, la
concentración y desarrollo en los problemas de matemáticas, la postura en la marcha,
todo ha mejorado notablemente, la confusión derecha-izquierda prácticamente ha
desaparecido, en la relación óculo- manual no hay color, atar los cordones de los zapatos,
hacer un lazo, coger una pelota cuando se la lanzan, coordinar su cuerpo al iniciar una
subida o bajada de escaleras mecánicas, ha adquirido seguridad al manejar utensilios de
cocina y cocinar sin miedo, cortar y pelar fruta, hacer puzles, jugar al ajedrez, hacer
malabares…

Antes de ir a la consulta de Víctor Olloqui sufría mucho viendo a mi hijo pasarlo mal en
circunstancias sencillas para cualquier persona. Ahora, disfruto viendo cómo lleva a cabo
su día a día y sus objetivos con más seguridad. A pesar de todo lo que aquí he escrito no
hay palabras suficientes de agradecimiento a quienes le han devuelto las ganas de iniciar
y retomar cosas que había desestimado y la seguridad para poder llevarlas a cabo.